miércoles, 8 de noviembre de 2017

Cuando "política" es mala palabra

Yo viví una época de despolitización de la sociedad, allá por 1990, porque el pueblo estaba descreído, desesperanzado y desinteresado; pero no me daba cuenta de que habían propiciado que así fuera. Cuando los gobernantes no son capaces de enunciar su propia gestión de gobierno, ni teórica ni pragmáticamente, y hacen su campaña diciendo banalidades y generalizaciones vagas; y manifiestan que hacer política es casi un acto perverso: un fin persiguen, ahora lo se, y es poder ejercer una cuasi dictadura, a sus anchas, sin que nadie tenga oportunidad de opinar...
Así escribe Carlos D'Amico en "Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890)":



"Una de las causas que contribuyen más poderosamente a la fatal supresión de la conciencia pública en la Argentina  es la falta de partidos políticos, que teniendo ideas  diferentes, tendencias propias, distintas aspiraciones populares, buscando ideales, con medios de gobierno que no pueden confundirse, obligan a todos los ciudadanos a interesarse en la gestión de los negocios públicos y al nombrar a sus representantes les dan un programa, obligándolos a que encierren en él sus actos. Los gobernantes manejan la cosa pública, no a nombre propio, sino a nombre del partido que los ha nombrado, y la responsabilidad de los actos de gobierno, de acuerdo con la plataforma, no es sólo del individuo que está en el poder, es también de todo su partido, que siempre la acepta. Otra ventaja de los partidos políticos, es el que el gobernante está constantemente vigilado y discutido, y por su propio partido, para no dejarle separarse de su programa, y por los partidos contrarios, interesados en oponerse al triunfo de sus ideas y en denunciar sus actos ilegales para debilitarlo o sustituirlo. La mayor de todas las ventajas es, que en los países bien constituídos, con partidos reconocidos, no sólo gobierna, en el sentido lato de la palabra, el partido que está en el poder, gobiernan también los otros que están fuera de él, discutiendo las leyes, y cuando es necesario, entendiéndose y combinando sus elementos y sus recursos en bien de la comunidad; y así se consigue que sirvan al país todos sus hombres y que no se esterilicen las poderosas fuerzas que están fuera del gobierno."

lunes, 6 de noviembre de 2017

Tres Poderes?

Una Democracia se caracteriza por estar asentada sobre tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Eso, todos lo sabemos, pero no sabemos cuál es el mecanismo que falla para defender a la democracia, cuando quien ejerce el Ejecutivo se emborracha y ensoberbece de poder al punto de gobernar sólo. Dice Carlos D'Amico en "Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890)", con respecto a Máximo Paz Cascallares, Gobernador de Buenos Aires entre los años 1887/1890:

"La legislatura no ha existido sino en el nombre, durante todo el gobierno de Paz: exactamente como la legislatura de Rozas, o la de cualquier otro tirano. Ahí estaba, pero su misión no era otra que votar los proyectos que Paz le mandaba, y votarlos en silencio. Si alguna vez los miembros informantes dejaban oir su voz, era para endiosar al César. Llegó a tanto la abyección, la abdicación de su independencia, que cada Cámara elegía los Presidentes y los Vice-Presidentes que Paz le mandaba. Ejemplo: Paz quería destituir al Presidente de la Cámara de Diputados, Ugalde, que le estorbaba para sus trapisondas, y como esa destitución era una vileza, llamó a varios diputados y les ofreció la presidencia, con esa condición, hasta que después de varios rechazos encontró a un desgraciado Sáenz, que aceptó el infame papel, y fue electo Presidente!
Las comisiones, que al empezar el año parlamentario eligen los respectivos presidentes, las elegía Paz, que llamaba a los presidentes y les entregaba las listas sin miramiento ni ambajes.
Sólo una vez, un diputado Benítez tuvo la inexplicable audacia de oponerse al proyecto de venta de los ferrocarriles de la provincia, que es la mayor de las iniquidades cometidas por la legislatura, desde que le dio facultades extraordinarias a Rozas; y ese diputado tuvo enseguida que renunciar el puesto, porque se le echó en cara su oposición como una traición."

viernes, 3 de noviembre de 2017

Endeudarse, para qué?

Nuestro país ha estado endeudado casi desde sus mismos orígenes, pero, para qué? Dice Carlos D'Amico en su libro "Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890):

"Para pagar este enorme déficit anual la República tiene que echar mano de todos sus ahorros, y como estos no alcanzan, devuelve al extranjero todos los años el mismo oro que le ha tomado prestado, o le entrega papeles de comercio, o sus ferrocarriles, o sus tierras, y así va aumentando el déficit anual, hundiéndose cada vez más en esa situación financiera que la lleva a una crisis periódicamente.
Los últimos años, que ha mostrado una prosperidad tan notable, que ha despertado la codicia de todos los usureros de la vieja Europa, que gobiernan el mundo y aumentan sus caudales con las calaveradas de los ricos americanos del Sud que les piden prestado a cualquier interés, y les hipotecan todo su caudal con tal que les faciliten millones que derrochar en una vida fácil de placeres indolentes, de lujos orientales, de estériles agitaciones; los últimos años, la Argentina ha cubierto el déficit anual entregando a la Europa trescientos millones de cédulas hipotecarias, recibiendo empréstitos provinciales por setenta millones que le ha devuelto y recibiendo el oro de infinidad de empresas comerciales, de ganancias seguras, que van todas a enriquecer a los europeos empobreciendo a los argentinos(...)"
"Parece que la República Argentina no sintiera que se resbala en la pendiente rapidísima de su ruina y quizá de la pérdida de su independencia. Está mareada por el lujo, como esos herederos de grandes fortunas, que no sólo no ahorran de sus rentas, sino que gastan mucho más de lo que les producen los bienes heredados; y llenan sus déficits hipotecando sus bienes raíces, y pagan las hipotecas y los nuevos déficits con préstamos usurarios, que muy luego les llevan todo su capital, no dejándoles más recursos que la miseria vergonzosa o el suicidio criminal."

jueves, 2 de noviembre de 2017

Sálvese quien pueda

Leyendo a Carlos D'Amico en su libro "Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890) podemos intuir que otro hubiera sido y sería el derrotero de la Argentina, si en sus aulas se hubiera enseñado y se enseñara su historia verdadera y no aquélla, escrita con mano aviesa y tendenciosa por un general que durante su Presidencia dilapidó sus riquezas:


"(...) México cayó en poder del águila francesa, de la que pudo salvarse sólo por las inconstancias de Napoleón el chico, por el genio de Benito Juárez y por la incontrastable virilidad de sus hijos.
Los argentinos también pueden salvarse, porque no hay acontecimientos a producirse fatalmente cuando dependen de que el hombre, aislado o colectivamente como pueblo, ejercite las dos grandes facultades de su espíritu: la inteligencia y la voluntad, que son las que constituyen la libertad.
Decídanse los argentinos todos, pueblos y gobiernos, a seguir los ejemplos que les ha dado la gran República del Norte de América, cuyas instituciones han copiado para descrédito del sistema republicano de gobierno, porque las han dejado como letra muerta, inservible  en sus códigos y en sus leyes.
Unos ingleses han comprado vastos territorios en algunos estados de la Unión Americana, y ya se ha presentado al Congreso un proyecto de ley para que los extranjeros no puedan adquirir bienes raíces, y para que los que ya los hayan adquirido, o los abandonen, o se hagan ciudadanos, lo que prueba que los Norte Americanos se preocupan seriamente de impedir que los extranjeros se enriquezcan con los bienes de su tierra. Sigan los argentinos el ejemplo. En vez de mandar a los mercados europeos a vender 24.000 leguas, impidan por todos los medios que su territorio y demás bienes raíces caigan por ningún título oneroso ni gratuito en poder de los extranjeros, porque todo bien raíz situado en la República que produce renta,, en poder de un europeo que vive en su país, es una riqueza que se le quita al argentino y se le entrega a aquél; eso es enriquecer al extraño empobreciendo al natural. Lo mismo decimos de los títulos de las grandes empresas, de todo lo que produce ganancias.
El procedimiento con los pueblos americanos de los usureros ingleses, franceses, alemanes importa una repugnante expoliación: cuando la Argentina ha pagado sus deudas entregándoles el propio oro que les ha tomado prestado, sus títulos, sus papeles de comercio, establecimientos lucrativos, etc., el país vuelve a derramar las inmensas riquezas que encierra..." 

domingo, 29 de octubre de 2017

Créditos para la "gilada"

Alguien puede pensar que los países llamados "del primer mundo" se convirtieron en "buitres" ahora? Siempre lo fueron, siempre que encontraron al frente de nuestro país un cipayo dispuesto a especular junto con ellos. Así lo cuenta Carlos D'Amico en su libro "Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890)":

"La crisis, aumentada por los mismos europeos que cambian de tono en el momento que se produce, y como a golpe de batuta, escriben improperios del país y de sus hombres, cierran sus negocios absolutamente, y exigen los saldos con imperio, y declaran muerto para siempre el crédito argentino. Cuando la crisis ha llegado a su momento más álgido, cuando el papel moneda se ha depreciado hasta no valer sino la tercera parte de su valor escrito, y los papeles de comercio sólo un cincuenta por ciento, los usureros que allá escriben contra la Argentina, que declaran perdido su crédito y se niegan a hablar siquiera de negocios argentinos, ésos por medio de sus agentes, venden en la Bolsa de Buenos Aires todo el oro que puedan a trescientos por ciento, y compran todas las cédulas hipotecarias a cincuenta por ciento, y así: con cien mil pesos oro compran trescientos mil pesos papel, y con trescientos mil pesos papel compran seiscientos mil pesos en cédulas, que al ocho por ciento les dan 48.000 pesos al año. Es verdad que en papel, pero cuando, como los buitres repugnantes, los capitalistas europeos se han llenado bien hasta la boca de la carne del cadáver argentino, empiezan los ofrecimientos de capital en condiciones durísimas para salvar de sus dificultades a ese pobre pueblo argentino a quien tanto quieren, y lo salvan, no hay duda, a las siguientes condiciones: Un sindicato de banqueros toma el empréstito al firme al 70%, con 6% de interés pagadero adelantado, y uno por ciento de comisión, en letras a seis meses, que ellos mismos se encargan de descontar al seis por ciento al año; y entonces a cada millón de pesos le hacen la cuenta siguiente:
                                El 30%   de un millón de                  $ m/n.              300.000
                                El  1%     de comisión                            "                   10.000
                                Un año adelantado de intereses            "                   60.000
                                Descuento de las letras                         "                   30.000
                      Suman los gastos, intereses y comisiones     "                 400.000
                      Remitido en oro                                              "                600.000
                       Monto total del empréstito                            "             1.000.000


El papel vuelve a la par, y los cien mil pesos se han convertido en un millón, que produce sesenta mil pesos anuales, ¡porque el generoso prestamista deshizo su primer negocio, vendiendo su papel para entregarlo como empréstito y volver de nuevo a empezar la rueda! Todas las proclamas sobre las ventajas que el país reporta con la introducción de capitales extranjeros son mentiras calculadas para sacarle al argentino crédulo e indolente, hasta el último peso que le haya producido su tierra, como el suave movimiento de las alas del vampiro sirve para sacar hasta la última gota de sangre de su víctima dormida."


jueves, 26 de octubre de 2017

Crisis

Crisis no es un término nuevo en Argentina, podría  decirse que este país transita de una crisis a otra, desde sus comienzos. Leamos lo que cuenta y predice D'Amico en su libro "Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890)", y con sólo reemplazar nombres, las libras esterlinas por dólares, un imperio por otro, y dejando de lado el fatalismo, podremos ver que no estaba muy equivocado: 

"Juárez hizo lo que Rocha: dejó cierta libertad al directorio del Banco Nacional, pero exigió con imperio que fuesen atendidas todas sus recomendaciones, que generalmente recaían en politicastros y especuladores. Paz llevó eso hasta el cinismo, como todo: durante su gobierno el Presidente del Banco iba a su casa o a su despacho y allí Paz sacaba su lista y la entregaba para el descuento del día siguiente: y guay! si se daba más o menos de lo que él mandaba; (...) toda la crápula, toda la canalla que en tres años ha aumentado en ocho millones los créditos incobrables del Banco, y que todavía los aumentarán en dos millones más (...) Continuarán después que pase esta crisis aumentando cada día sus obligaciones a pagar en el extranjero, desvirtuando sus instituciones de crédito, haciendo política con sus bancos oficiales, o lo que es lo mismo, entregando dinero a quienes no lo han de devolver. Así continuarán, porque ese es el carácter argentino; porque ese es su modo de ser; porque hace muchos años que así viene viviendo; porque el argentino prefiere gozar así se hunda al día siguiente, a trabajar modesta y pacientemente asegurando una existencia de riqueza futura sin vanidades ni ostentación.
Dominada esta crisis, otra vez serán deslumbrados por las riquezas excepcionales de esa tierra privilegiada y volverán a las andadas, y cada cinco años tendrán una crisis cuyos peligros irán creciendo en proporción geométrica, hasta que llegue un día en que deban a los judíos de Londres y Frankfort todo el valor de sus tierras; en que los usureros del otro lado del mar sean dueños de todos sus ferrocarriles, de todos sus telégrafos, de todas sus grandes empresas, de todas sus cédulas, y de las cincuenta mil leguas que les hayan vendido a vil precio.  Cuando no tengan más bienes que entregar en pago empezarán por entregar las rentas de sus aduanas, seguirán con entregar la administración de todas sus rentas; permitirán, para garantir esa administración, la ocupación de su territorio, y concluirán con ver flotar sobre sus ciudades, en sus vastas llanuras, en sus caudalosos ríos, en sus altísimas montañas, la bandera del imperio que proteje la libertad de Inglaterra, pero que ha esclavizado al mundo con la libra esterlina, cadena más fuerte y más segura que el grillo de acero más pesado que haya usado jamás ningún tirano."

domingo, 22 de octubre de 2017

La riqueza argentina

Retomo mi blogg para compartir algo de un interesante libro que se llama "Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890)" de Carlos D'Amico, por caso una descripción que hace en el capítulo V de la Argentina de la época, que no deja de conmoverme, tan acostumbrados como estamos a ver a nuestro querido país expoliado, utilizado, entregado, maltratado por una increíble sucesión de gobernantes inescrupulosos, cuando no directamente ineficientes. Para recordar al país en el que nacimos:


"La República Argentina es sin disputa uno de los países más ricos del mundo, si no es el más rico; y lo es porque fertilizan su inmenso territorio, que tiene todos los climas, los ríos de La Plata, Uruguay, Paraná, Pilcomayo, Bermejo, Colorado, Negro y los otros de la Patagonia, cuyas aguas corren todavía en territorios desiertos; lo es porque tiene la pampa de Buenos Aires, que contiene una vasta llanura, con un clima tan benigno que el termómetro centígrado nunca sube de 36° de calor en verano, ni baja de dos grados bajo cero en invierno, con una tierra de aluvión de treinta centímetros de humus, o tierra vegetal; lo es porque tiene el Gran Chaco más extenso que la mayor parte de las naciones europeas, cruzado por ríos navegables, limitado por el Paraná y Paraguay, y cubierto todo de las maderas más ricas y más fuertes que se conocen en el mundo, como el cedro, el palo rosa, el urunday, el quebracho, el palo de lanza, el palo de fierro y doscientos más, que recién empiezan a ser la admiración de los europeos; lo es porque la limita por un lado la Cordillera de los Andes, repletas sus entrañas de todos los minerales que ambiciona el hombre, como si la Providencia hubiera querido poner tanta riqueza en tan duros y elevados picos, para contener las soberbias del mar Pacífico; lo es porque la limitan por el otro lado los más grandes ríos del mundo, como el Paraguay, el Paraná y el Plata, y el mar Atlántico; que tantos y tan grandes caminos se necesitan para llevar fuera de sus fronteras sus innumerables riquezas; lo es porque sus llanuras dan lana, cueros, carne, huesos y trigo, y maíz, y lino y alfalfa, y todos los cereales que produce la tierra, y alimentan cien millones de ovejas y treinta millones de vacas; lo es porque en sus tierras cálidas se cultiva la caña de azúcar, la mandioca, el café, la yerba mate, la chirimoya y la naranja; lo es porque en las faldas de sus montes crecen abundantes viñas que dan vinos exquisitos; lo es porque sus desiertos dan maderas, y sus ríos y mares peces, mariscos y sal; lo es porque tiene los calores del trópico y las nieves de los países fríos, y puertos maravillosos, y lagos inmensos, y un cielo claro, transparente, benigno, y todos los dones con que la naturaleza amiga enriquece una comarca que ha destinado para mitigar los dolores del hombre que arrastra sobre la tierra su imperfecta humildad, condenada a perecer de cansancio en estéril trabajo."