sábado, 20 de enero de 2018

Periodismo que no deja oír


Así escribía quien fuera iniciador de la Asociación Latinoamericana, creada, según sus propias palabras, con el propósito de "fomentar el acercamiento de las repúblicas hispanas de América y combatir en todas sus manifestaciones el imperialismo del norte", en una nota que fuera publicada por el diario La Prensa, el 5 de junio de 1920.
Se trata de Manuel Ugarte, quien, hallándose ausente del país, acababa de ser calumniado por el periodismo cipayo que siempre existió, dejando entrever que el escritor servía por dinero a los intereses de una nación europea durante la primera guerra mundial.
Y en una extensa carta, así se defendía:


"En medio de las avideces y los egoísmos confusos que preparan la ruina de nuestra civilización en el Nuevo Mundo, he defendido desde el principio del siglo un ideal superior de concordia ante las injerencias extrañas y de alto patriotismo continental. Mi esfuerzo no ha tendido nunca a alcanzar situaciones, sino a sostener verdades, aún sabiendo que ellas cierran el paso a las más legítimas ambiciones.
No he ocupado jamás un cargo público; no he sido objeto de ninguna distinción oficial; no seré nada en mi país; no seré nada quizá en el continente, pero cuando nuestras repúblicas, maniatadas, según las zonas, desde el punto de vista político, diplomático o económico, se vean obligadas, dentro de algunas décadas, a acatar, en una u otra forma, una enmienda Platt continental, alguien recordará que hubo un escritor que, en medio de la mofa, el silencio o la difamación, predicó desde los comienzos la única política que puede salvarnos.
Y entonces saldrán a luz las intrigas, las conspiraciones, las dolorosas pruebas que viene sobrellevando esa individualidad aislada al pasear de ciudad en ciudad, no sólo una aspiración racial, sino el nombre de su propia tierra; porque lo que yo he hecho aclamar en el continente, es necesario que mi patria lo sepa una vez por todas, ha sido a la vez un ideal superior y la bandera argentina."


(La Enmienda Platt fue el tratado impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, como enmienda a la Constitución Cubana de 1901, para regular los términos preferenciales y al margen del Derecho Internacional, que habría entre los gobiernos de ambos Estados. Se derogó en el año 1934, pero aún queda en Cuba una de sus consecuencias: la Base Naval Estadounidense de Guantánamo.)

martes, 16 de enero de 2018

Viejas deudas

La palabra de Manuel Ugarte en “La patria grande”, proponiendo la renovación de un obsoleto Partido Socialista, al que perteneció: 

"Si consideramos las cosas serenamente, vemos que el problema social sólo es una parte del problema nacional. El mejoramiento de la situación del obrero tendrá que ser siempre una de las primeras preocupaciones de un hombre de Estado; pero no es admisible que veamos a través de esa cuestión fragmentaria todos los engranajes y resortes de un gran país. Hay amplias rotaciones, que se realizan en órbitas más importantes. Y los conflictos entre el capital y el trabajo no son más que uno de los capítulos de la vasta y multiforme masa de ideas que tiene que abarcar todo grupo que aspire a pesar eficazmente sobre la marcha de un pueblo. (…)
En medio de la revisión de principios que se inicia, la tarea de solidificar la nacionalidad y desarrollarla, se sobrepondrá siempre a las teorías, por brillantes que parezcan. Entre nosotros, sobre todo, lejos de reeditar programas ideológicos, necesitamos abrir campo al verdadero nacionalismo democrático, propiciando iniciativas, reformas y soluciones inmediatas para determinar el desarrollo de las industrias, la conglomeración de los componentes étnicos, la irradiación de los productos de país, la difusión de la instrucción pública, la explotación de las riquezas naturales, la sustitución del capital propio al capital extranjero, la exaltación de los sentimientos patrióticos, el perfeccionamiento de la Justicia, la rectificación de las tarifas aduaneras, la preparación de la defensa nacional y la educación superior de la juventud, que no debe alimentarse de apetitos, sino de virtudes, y que sólo puede desarrollarse ampliamente en la victoria suprema de la nación.
Como nunca existe un proletariado feliz en un país en derrota, por el bien mismo del obrero debemos rechazar toda reclamación o doctrina que debilite la fuerza nacional. Muchos pretendidos privilegios son la base misma de la preservación común. Tratemos de que las ideas evolucionen, de que las leyes se depuren, de que la vida del asalariado mejore, de que el pueblo tenga acceso a las más altas situaciones, y así seremos razonablemente socialistas; pero cuidemos de que en este progreso y en esta renovación necesaria no se subviertan las bases ni se destruyan los principios fundamentales de la salud general. (…)


En el siglo en que estamos, más que el problema de la situación del individuo dentro de las luchas de la nación, tendrá que preocuparnos el problema de la victoria de la nación, en medio de las asechanzas del mundo."

domingo, 7 de enero de 2018

Con la libertad no se juega

Dice Ana Martínez Arancón en el estudio preliminar de "El príncipe" de Maquiavelo:

"...los principados más difíciles de conservar son aquéllos que se imponen a un pueblo libre. La libertad se olvida difícilmente, y el solo eco de su nombre tiene bastante poder para suscitar innumerables rebeliones y despertar los corazones de quienes fueron ciudadanos y se resisten a ser súbditos.  Por eso, a quien se hace dueño de una ciudad así no le queda otra alternativa que reducirla a cenizas si quiere seguir siendo el amo."

Y trasncribe de Maquiavelo:

"No hay otro método más seguro de posesión que la ruina.  Y quien se apodera de una ciudad acostumbrada a vivir libre y no la destruye, que espere a ser destruído por ella."

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cultura: dominante o popular?

Quiénes somos realmente? Y quiénes creemos ser? Transcribo completas las reflexiones tituladas ¿Qué nos dicen? del libro "Nosotros decimos no" de Eduardo Galeano:

"En las versiones dramatizadas de la conquista de América,  que los indios representan todavía en la región andina, los curas y los conquistadores hablan moviendo los labios, pero sin emitir sonidos. Los vencedores hablan, en el teatro indígena, un lenguaje mudo. Hoy día, las voces del sistema internacional de poder, que la cultura dominante transmite, ¿qué nos dicen? ¿Qué nos dicen que tenga que ver con nuestras necesidades reales? La cultura dominante. que actúa a través de la estructura educativa y sobre todo, en mucha mayor medida, a través de los medios de comunicación, no revela la realidad: la enmascara. No ayuda a los cambios: contribuye a evitarlos. No estimula la participación democrática: induce a la pasividad, a la resignación, al egoísmo. No genera creadores: multiplica consumidores.
Cada vez hay más opinados y cada vez menos opinadores. A medida que perfecciona sus instrumentos de irradiación, la cultura dominante va revelando su vocación antidemocrática, y va reduciendo los espacios públicos de creación y participación. La difusión avasallante de la televisión, por ejemplo, hiere, y creo que hiere feo, a la cultura popular, en una larga embestida que pretende convertir a toda América Latina en un vasto suburbio de Dallas. Y esto es grave,creo, porque en América Latina la cultura popular es la cultura nacional más verdadera. Bien dicen que cada anciano que muere en los pueblos perdidos de por ahí es una biblioteca que arde. Gracias a la cultura popular, que hereda y enriquece la memoria colectiva, los latinoamericanos hemos podido perpetuar algunas claves fundamentales de identidad. La cultura oficial, copiona y estéril, eco bobo de la cultura dominante ignora esas claves o, conociéndolas, las desprecia. O quizá, en el fondo, las teme: esas claves se refieren a la dignidad, a la imaginación y a otras enemigas de los dueños del poder."

martes, 12 de diciembre de 2017

Utopía?

El historiador Felipe Pigna nos regala en su libro "La vida por la patria" el texto de una publicación de Mariano Moreno en la Gaceta de Buenos Aires, en el que se explaya en las consideraciones que debería tener un gobernante:

"Que los riesgos de lo pasado sirvan de escarmiento para lo venidero; que el pueblo no sea segunda vez burlado en sus esperanzas; que un religioso respeto a la alta confianza que hemos merecido a nuestros conciudadanos regle las tareas que se consagren a su desempeño; y que no lleguemos una sola vez a la silla de nuestros empleos sin estremecernos, acordándonos que fueron profanadas por nuestros predecesores.  No olvidemos la censura que como particulares hicimos a su molicie y poco patriotismo; temblemos de dar al pueblo iguales motivos a los que ejercitaron nuestra crítica; no creamos cumplidos nuestros deberes, mientras nuestras obras no formen un notorio contraste con las debilidades y miserias que hemos llorado tantas veces, no nos contemplemos superiores a los demás sino por las mayores obligaciones que nos ligan; y acostumbrándonos a respetar la opinión del pueblo, y buscar en su aprobación el verdadero premio de nuestras tareas, figurémonos que en el semblante de cada ciudadano leemos aquella importante lección, que por la boca de un gran filósofo, dirigen los pueblos a los que toman por primera vez el cargo de gobernarlos y constituirlos: Os hemos hecho superiores a nosotros, a fin de que descubráis el conjunto de nuestras relaciones, y estéis fuera del tiro de nuestras pasiones; pero acordaos de que sois nuestros semejantes, y que el poder que os conferimos dimana de nosotros; que os lo damos en depósito, y no en propiedad, ni a título de herencia; que vosotros seréis los primeros, que os debéis sujetar a las leyes que establezcáis;  que mañana seréis relevados, y que ningún derecho adquiriréis sino el de la estimación y el reconocimiento; y considerad con qué tributo de gloria el universo, que reverencia a tantos secuaces del error, honrará la primera asamblea de hombres racionales, que declare solemnemente los principios inmutables de la justicia, y consagre a la faz de los tiranos los derechos de las naciones."

lunes, 11 de diciembre de 2017

La desigualdad acusa...

Inquietante reflexión de Eduardo Galeano extraída del texto Las guerras de la  guerra, de su libro "Nosotros decimos no" Como no conocía a las personas que el autor menciona, lo he buscado: Jean Ziegler, profesor emérito de Sociología, es hoy, a los 83 años, Vicepresidente del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas; y Jacques Chonchol es un Agrónomo y político chileno que fue Ministro de Agricultura de Salvador Allende. Transcribo:

"¿Despilfarro de recursos o recursos para defender el despilfarro? La organización desigual del mundo, ¿podría sostenerse un sólo día más si no estuvieran armados hasta los dientes los países privilegiados y las clases sociales acostumbradas al derroche?
La miseria de muchos amenaza la opulencia de pocos. Razones tiene para vivir en estado de alarma, durmiendo con un solo ojo, el puñado de países enfermos de consumismo y ostentación, atiborrados de objetos innecesarios, vorazmente lanzados al arrasamiento de los bienes de esta tierra. En un trabajo reciente, Jean Ziegler advertía que el mundo contemporáneo, mundo de hambrientos, produce cereales que podrían dar de comer a una población tres veces mayor que la que tiene. A los vientres de las vacas va a parar la tercera parte de los cereales; y en los países ricos cuatro de cada diez personas mueren no de hambre, sino de gula, por el excesivo consumo de carnes y grasas.
A su vez, en otro trabajo también reciente, Jacques Chonchol ha demostrado que América Latina produce más calorías y proteínas que las que necesita su población. Y sin embargo: la mitad de los latinoamericanos son niños, y la mitad de esos niños está desnutrida. Según la FAO, de cada 100 niños latinoamericanos, 35 padecen desnutrición grave, que es el nombre que los técnicos dan al hambre. ¿Puede sorprender a alguien que los países más explotados gasten lo mismo en armas que en desarrollo agrícola? El dato puede y debe provocar indignación; sorpresa, nunca. ¿Acaso esos países no tienen dueños? Y esos dueños, ¿no tienen motivos para sentirse acosados?"

lunes, 4 de diciembre de 2017

La "democradura"

Otra época, otras circunstancias, la misma metodología.  Con algunas variables, podría haber sido escrito hoy.  Así lo dice Eduardo Galeano en su texto Defensa de la palabra, del libro "Nosotros decimos no":


"El desarrollo de una industria restrictiva y dependiente, que aterrizó sobre las viejas estructuras agrarias y mineras sin alterar sus deformaciones esenciales, ha agudizado las contradicciones sociales en lugar de aliviarlas. La habilidad de los políticos tradicionales, expertos en las artes de la seducción y la estafa, resulta hoy insuficiente, anticuada, inútil; el juego populista que permitía otorgar para manipular ya no es posible, o revela su peligroso doble filo. Las clases y los países dominantes recurren a la maquinaria represiva. ¿De qué otra manera podría sobrevivir sin cambios un sistema social cada  vez más parecido a un campo de concentración? ¿Cómo mantener a raya sin alambradas de púas, a la creciente legión de los malditos? En la medida en que el sistema de siente amenazado por el desarrollo sin tregua de la desocupación, la pobreza y las tensiones políticas y sociales derivadas, se abrevia el espacio disponible para la simulación y los buenos modales: en los suburbios del mundo el sistema revela su verdadero rostro. 
¿Por qué no reconocer un cierto mérito de sinceridad en las dictaduras que oprimen, hoy por hoy, a la mayoría de nuestros países? La libertad de los negocios implica, en tiempos de crisis, la prisión de las personas."